Todo empezó sobre las 17:30, la hora en que llegué al Recinto Ferial. Conforme me aproximaba veo que hay carteles con flechas señalando "Depeche Mode para allá". Y para allá que me fui, hasta llegar a las afueras del Pabellón 5. A esa hora ya había una cola importante. De hecho había gente guardando sitio desde cerca de las 8 AM. En teoría iban a abrir puertas a las 19:00, pero se retrasaron una hora más, hasta las 20:00. Aunque la espera no se me hizo tan pesada porque me entretuve charlando con una pareja de sevillanos que compraron entrada para Valencia al día siguiente de que se cancelara el concierto de Sevilla. A las 20:00 abrieron por fin puertas y para adentro. No me registraron, sólo miraban a los que llevaban latas y botellas de agua. De hecho, ni miraban las entradas, las rompían si prestarles la menor atención. Si llego a llevar una foto de Rodolfo Chikilicuatre seguro que me cuelo igualmente. Tras pasar por el supuesto registro, carrera brutal para buscar un buen emplazamiento. Esa noche creo que marqué un nuevo registro mundial de los 200 metros lisos, lástima que no hubiera nadie cronometrándome. Al final me tuve que conformar con ponerme a unos 15 metros del escenario, pero ante eso me busqué sitio a dos metros de la pasarela, desde allí pude grabar muy de cerca a Dave las tres veces que la utilizó, y una vez más a Martin.
Ahora hablemos del recinto y las condiciones del concierto. Un cero absoluto. No es ni de lejos el lugar adecuado para esta clase de eventos. Otra cosa es que dónde, si no, se pueden hacer estos conciertos en Valencia. Ciertamente no hay nada mejor. Tantos millones gastados en obras inmensas y a la hora de la verdad no tenemos en Valencia un solo Arena acondicionado para este tipo de eventos. El Pabellón 5 está ideado para acoger ferias de muestras, no está pensado para la acústica de un concierto. Ni tampoco para recibir a 15.000 personas apiñadas como en una lata de sardinas. Yo lo pasé físicamente muy mal, así como todos los asistentes. Hacía un calor insoportable. En cuanto a la acústica, yo lo oí perfectamente, pero los de atrás se quejaron a menudo de que los graves no les llegaban porque las paredes no devolvían el sonido, no están diseñadas para ese fin. Hay muchas quejas en los medios de comunicación y en los blogs depecheros por todas estas anomalías.
Luego, ya, una vez empezado el concierto, traté de olvidar el inmenso agobio que estaba sufriendo compensándolo con la posibilidad de disfrutar por primera vez en mi vida de los míticos Depeche Mode en directo, ahora que aún están en plena forma pese a todos los problemas que han tenido con esta gira. ¿Qué puedo contar que no se atisbe ya en los vídeos que he subido a Youtube?.
Dave, con su cáncer de vejiga a cuestas, sigue sorprendentemente en plena forma. Es increíble cómo se mueve en el escenario, con todo lo que lleva encima desde que le diagnosticaron su problema de salud y con las lesiones musculares que ha sufrido en las últimas fechas. Lo suyo es digno de toda admiración.Nos ofrecieron el mismo setlist de los últimos días en Alemania y Ginebra. Con pocos temas de sus años ochenta (que son los más conocidos por aquí), más peso en su repertorio noventero y cuatro o cinco de su último trabajo Sounds of Universe, que da nombre a la gira. Así pues, los primeros temas del concierto sólo movían a los incondicionales que se saben todas sus canciones, los de las primeras filas. Cuentan que por atrás había aún mucha gente acercándose a los bares o saliendo fuera a hablar por el móvil. Yo no lo puedo atestiguar, pues me hallaba a no demasiada distancia del escenario e inmerso en el discurrir del concierto. Pero cuando empezaron a sonar los ritmos techno-pop de los ochenta y primeros noventa, el pabellón5 ya se vino abajo.
Como habréis visto, era una tarea titánica encontrar un hueco por donde enfocar con la cámara a Dave y Martin entre la maraña de manos al viento que se organizó cuando empezaron a tocar lo que todos habían venido a escuchar.El ambiente fue in crescendo hasta llegar casi al éxtasis cuando llegaron Walking in my Shoes, A Question of Time, World in my Eyes, Policy of Truth. Mientras tanto, Martin se metió también al público en el bolsillo interpretando sus famosos solos vocales. En este caso con Sister of Night en plan balada, y Home.
Siendo Dave el líder indiscutible de la banda, Martin con el tiempo se ha convertido en un icono de DM. Si Dave es el jefe, Martin es desde hace un tiempo el miembro más querido y ya nadie podría entender un concierto de DM sin los 2 ó 3 temas incluidos para el único lucimiento personal y baño de masas de Martin.Pero el éxtasis llegó con los dos temas que cerraban el concierto (antes de los bises), Enjoy the Silence y, cómo no, Never let me down again, con Dave convertido como siempre en un molino humano, así como el resto de los asistentes a su imagen y semejanza. Es ese, sin duda, siempre el momento álgido de todos los conciertos DM.
Después llegó el encoré, con cuatro temas. El primero nuevamente para lucimiento de Martin, con todo el pabellón no ya cantando la letra, sino haciendo sonar las notas de Dressed in Black con nuestras ya malheridas gargantas, a esas alturas de la noche. Y ya la traca final con Personal Jesus, desde hace tiempo el último tema de cierre definitivo en sus conciertos, y donde vino la mayor anécdota del día.
Resulta que Martin a veces está un poco apardalado, jajajaja, y se le va la olla. Llegado un momento se entretuvo con el riff y entró con las siguientes notas fuera de compás. El batería se retrasó para intentar darle de nuevo la entrada. Pero justo entonces le tocaba entrar a Dave con la letra y nos encontramos con Martin por un lado, la batería marcando un nuevo compás y Dave cantando por peteneras, mientras el teclado debía estar echando también humo sin saber por dónde tirar. Un desastre descomunal. Tanto que Dave optó por detenerlo todo, dirigirse al público pidiendo disculpas, preguntarle a Martin si hacía el favor de ponerse las pilas y comenzar de nuevo desde el principio, jajajaja. Mientras todos veíamos la escena alucinados. Pero mira, así nos tocaron Personal Jesus dos veces la misma noche. Eso hay muy pocas ciudades que lo puedan decir. En el vídeo podéis ver el resultado final tras reiniciarse el tema.
En fin, un buen concierto, esperado tantos años por todos los depecheros donde la mítica banda de Essex, abanderada del mejor techno-pop de los ochenta, no decepcionó las grandes expectativas puestas en ellos por la afición valenciana, pese a que el emplazamiento del concierto no fuera ni de lejos el más apropiado para esta clase de eventos.
En fin, un buen concierto, esperado tantos años por todos los depecheros donde la mítica banda de Essex, abanderada del mejor techno-pop de los ochenta, no decepcionó las grandes expectativas puestas en ellos por la afición valenciana, pese a que el emplazamiento del concierto no fuera ni de lejos el más apropiado para esta clase de eventos.
Gracias al Dr. Joaquin Granados por cedernos sus vídeos y relatarnos las experiencias vividas durante este concierto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario